Editorial


Hace algunos años en estas páginas publicamos una editorial sobre el atraso en los pagos entre las empresas.

En aquel entonces, uno de los problemas que se había acentuado en el sector del mueble era la falta de recuperación del dinero en las empresas (y que provocaba atraso en el pago a proveedores) en un momento en que se había dado un cambio de gobierno a nivel federal y el nuevo presidente era de un partido político diferente al del anterior. Lo cual ha sucedido siempre que hay cambio de gobierno federal; es decir, siempre hay un periodo de cautela ante el gobierno entrante que detiene la inversión

Actualmente, se está viendo algo similar en algunos sectores industriales, comerciales y de servicios, y no sólo en el sector del mueble. Algunas empresas están teniendo problemas de recuperación del dinero por la desaceleración de la economía debido, entre otras cosas, al cambio de gobierno que vive el país a partir del 1 de diciembre de 2018.

Sin embargo, el atraso en los pagos ha sido desde y durante muchos años una constante, no sólo del sector del mueble, sino que la padecen gran parte de los sectores industriales, comerciales y de servicios, aunque este problema se agudiza cuando se contrae el mercado como sucede en estos días.

Actualmente, es muy común escuchar de empresarios que uno de sus clientes no les ha pagado varias facturas que ahí están pendientes. Esa práctica del no pago a tiempo si bien en la mayoría de los casos tiene explicaciones económicas muy entendibles (bajas ventas que no generan recursos), también tiene otras razones que ya muchos proveedores no tienen tanto ánimo para entenderlas.

Un industrial del mueble ejemplifica de la siguiente forma estas últimas razones: “Sé de un empresario que me debe una fuerte cantidad de dinero y que tiene meses que no me paga pero me entero que se acaba de comprar varias propiedades. ¿Cómo es que me dice que no hay recursos en su empresa para pagarme pero sí tiene recursos para otros gastos. Desde luego, está en su derecho de ponerse el sueldo que quiera y gastárselo como quiera, pero creo que no es muy atinado no cumplir con sus compromisos y castigar a sus proveedores?”

Las anteriores son las razones ya no tan entendibles del problema en cuestión. Tomar como pretexto dificultades por las que atraviesa el país para prolongar unilateralmente las fechas de pago crea un círculo vicioso que finalmente perjudica a todas las empresas en conjunto, porque de una o de otra manera toda empresa es proveedora y más tarde o más temprano también sufrirá la práctica del no pago a tiempo.

Hacer esfuerzos para cumplir con los pagos que tiene que hacer cada empresa permitirá ir agilizando la recuperación del dinero y creará condiciones nuevas y más sanas para el desarrollo de los negocios.

editorial-julio2019